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Opinión | PAÍSES HISPANOHABLANTES | 17 junio, 2015 14:33

Antes de empezar con este tema, quiero dejar en claro algo, no hago estos artículos para solucionar problemas, me encantaría que así fuera pero no, yo no puedo y no tengo la capacidad para hacerlo, solo que de los tema que hablo, lo hago porque me pasan, como a todos ustedes y con esto pretendo que entre nosotros tratemos de liberarnos de algunas cosas que no hacen mal y sacar a la luz otras que no podrían beneficiar.

Ahora, entrando en el tema, estoy totalmente seguro que si pregunto: ¿Quién estuvo triste por un situación horrible que le toco vivir?, creo con total seguridad que muchos levantarían la mano. Todos tuvimos momentos en nuestras vidas en donde no queríamos levantarnos de la cama, porque cuando abríamos los ojos, esa herida nos molestaba, las heridas del alma son esas que nos marcan, que hacen que formemos el carácter, hacen que maduremos, que crezcamos a fuerza de golpes, déjame decirte que las heridas del alma, aunque no me creas, son buenas. Antes de que quieras irte déjame darte un ejemplo, una situación, imaginen esto:

“Un niño de 7 años, está aprendiendo andar en bicicleta, el papa está ayudándolo. El niño al cabo de una semana, logra andar normalmente, el padre le aconseja que no ande fuerte, porque si se cae se va a lastimar mucho, ya que la calle es de asfalto. El niño no presta atención y anda muy rápido, un día para su mala suerte, andando rápido toca con la rueda una piedra y se cae muy mal y hace una herida en la pierna, sangra, su papa lo ve, lo alza y le dice: ¿Viste? Te dije que no andes rápido. Al cabo de una semana, la herida sano, el niño vuelve a andar en bicicleta, pero ahora con más cuidado”

Ah donde quiero ir con esto, esa herida que tenía el niño, le ayudo para así aprender que debía andar rápido en su bici, el niño ahora sabe que si lo vuelve hacer, se podría lastimar peor. Lo mismo pasa con la heridas que tenemos en el alma, cuando ocurre una situación que nos provoca una herida, es para que aprendamos, la vida es una gran escuela en donde siempre rendimos exámenes, estemos listos o no. Tal vez alguien me esté diciendo: “Puede ser, pero ¿Cómo una infidelidad puede ayudarme? ¿Cómo la pérdida de un ser querido que se adelantó, puede ayudarme? ¿Qué pretendes, que aprenda algo de eso? Oh no, yo no puedo aprender de eso, es estúpido lo que dices” Yo no sé qué es lo que pasaste, que viviste, pero déjame decirte algo, cuando tenemos una herida, siempre queremos encontrar un culpable, queremos descargar la ira, el enojo contra alguien, y así pretendemos que esa herida se sane, pero la cosa no es así.

Déjenme contarles una historia mía: Cuando ingrese a Secundaria, yo era un chico muy, pero muy tímido, me costaba mucho hacer amigos y mis compañeros se aprovecharon de eso, ellos me cargaban mucho, se burlaban y eso me afecto mucho, me sentía deprimido, me afecto anímicamente, fue una herida muy grande, hasta que un día, deje de quejarme, deje de buscar culpables, me dije a mi mismo: “No voy a permitir que nadie más me rebaje, voy a permitir que mi timidez me limite otra vez, voy a elegir bien a mis amigos y a las personas que quiero tener cerca, nunca más me voy a deprimir por esta causa” entonces ahí empecé a formar mi carácter, aprendí a decir “NO” en ocasiones, aunque me tildaran de cualquier cosa. Esa herida, ese momento de la vida que me toco vivir, me ayudo a salir por la fuerza de la timidez, la vergüenza y demás cosas. Sé que hay historias más fuertes, situaciones más fuertes que esta, pero a lo que vos es que toda herida tiene un motivo y solo se cicatriza cuando logramos encontrar ese motivo, no te voy a decir cómo encontrarlo, porque cada herida es distinta, pero si te sirve de consuelo, toda herida tiene un motivo especial, y por eso mismo, toda herida se cierra.

Gracias por leer, me motiva mucho saber lo que piensas, asique si quieres; escribe que te pareció. Saludos :D

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