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Opinión | ESPAÑA | 19 octubre, 2011 10:01

Dice un refrán popular: En la mesa y en el juego se conoce al caballero. Curiosamente si nos referimos a jugar poker el refrán es válido tanto por la mesa como por el juego. Y es totalmente cierto que jugando a las cartas se conoce al caballero, incluso aunque la partida sea registrándose en BWIN para jugar poker online y no haya mesa.

La rivalidad no puede ser excusa

Y es que todos estamos de acuerdo en que en la forma de comer podemos conocer lo educada que es una persona. No hace falta que estemos cenando en la peripuesta mesa de un banquete de bodas, basta con compartir una tortilla y una bota de vino debajo de un árbol. Pero esa educación que recordamos muy bien en momentos en los que se ponen cosas en común luego nos resulta muy difícil de recordar cuando comienza una competición de cualquier tipo, como jugar poker online. Y he visto a perfectos caballeros en su vida diaria insultar al árbitro en un campo de fútbol, o humillar a un amigo porque ha perdido su equipo. Si esto sucede cuando la competición es un mero pasatiempo, cuando se pone en juego una cantidad de dinero más o menos importante para jugar poker a veces la cosa se va de las manos.

 Viva la deportividad

Una de las ventajas de jugar poker online es que si alguno de los jugadores decide descargar su frustración por la derrota el resto no tienen porqué aguantarlo. Del mismo modo si el máximo ganador de BWIN resulta ser un ególatra maleducado se guardará su vanidad para sí mismo. Y es que lo bonito de jugar poker o de cualquier otra competición es que haya rivalidad sana. Por eso me gusta la tradición del curling, ese deporte en el que se barre el hielo con escobas. En él, el ganador invita a todos los que ha derrotado a una merienda para celebrar que han jugado juntos. Y alrededor de una mesa al final del juego se conoce al caballero.

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